7 actitudes irracionales que juegan en contra en un emprendimiento digital

Hoy tengo el placer de contar en mi blog con Beatriz Cea.

Emprender nunca es fácil. Hacerlo en internet, tampoco. Si encima nosotros mismos nos “auto-saboteamos” con actitudes y razonamientos que juegan en nuestra contra… mal vamos. Hoy vemos algunas de estas cuestiones que nos frenan, para entender que, a veces, nos ponemos la zancadilla nosotros mismos.

(Este es un post invitado de Beatriz Cea)

 

Llevo algunos años como emprendedora digital y he recorrido un camino que me ha permitido crecer personal y profesionalmente. Soy profesora de español para extranjeros y en 2010 comencé el sitio web www.espanholnarede.com con la misión de enseñar mi lengua a brasileños que necesitan desarrollar competencia en español por trabajo, estudios, viajes o crecimiento personal.

La experiencia de emprender online me ha demostrado que en realidad no somos totalmente conscientes del papel que juegan las emociones permeando todos nuestros puntos de vista. Creo que me he planteado esta jornada con la actitud correcta: observar mi comportamiento, cuestionarme, ver qué es lo que está por detrás de mis actitudes e intentar mejorar.

Gracias a eso he podido detectar varios obstáculos al crecimiento profesional que no provenían de factores externos, sino de actitudes, posturas, formas de pensar y esquemas mentales limitantes. He podido constatar que muchas ideas erróneas que tenemos son irracionales, es decir, se basan en alguna emoción como miedo, apego, necesidad de aceptación, terquedad, etc. Te las cuento a ver si te identificas con alguna:

7-actitudes-emprendiemiento

1- El peor jefe

Una de las ventajas de ser emprendedor es no tener jefe, o dicho de otra forma, ser tu propio jefe y tomar todas las decisiones del negocio, hacer tu propio horario, etc.

¿No te ha pasado que como jefe de ti mismo resultaste ser el peor jefe que has tenido?

Yo tuve una etapa en que era la peor jefa de mí misma, sin ninguna duda: trabajaba muchas horas, no me desenchufaba nunca de las clases, me ponía metas super ambiciosas y quería ver todo terminado y perfecto.

Nunca tenía tiempo para nada. Las personas ya no osaban acercarse porque sabían que estaba siempre ocupada. Llegó un momento en que el estrés y la ansiedad se me hicieron insoportables. Algo andaba mal.

2- Deslomarse trabajando

Estar muy ocupada y trabajar muchas horas, “poniendo todo en la cancha”, da la impresión de que se es super eficiente; parece que al ser tan esforzada, la consecuencia lógica y natural será el éxito. ¡Error!

Emprender significa que te van a pagar por el resultado; te van a comprar si el producto interesa, tanto si te llevó 4 horas hacerlo como si te llevó 234.

El esfuerzo no interesa. Lo que interesa es el resultado.

Esto es fácil decirlo ahora pero me costó mucho verlo, quizá porque venimos de una cultura donde te enseñan que hay que ser trabajador y sacrificarse para ser alguien en la vida.

Una vez que entiendes que el esfuerzo nadie lo va a valorar, ¿cuál es la conclusión obvia? Pues, que cuanto menos esfuerzo, mejor. Que mejor me optimizo para poder producir el máximo de resultado con el menor esfuerzo posible. Es la famosa ley de Pareto: el 20% del esfuerzo que realizamos genera el 80% de los resultados.

No trates de hacer más. Simplemente haz más de lo que funciona.
— Juan Sebastián Celis Maya

Muchas de las metas que me ponía (mejorar el programa de los cursos, diseñar ejercicios nuevos, por ejemplo) eran cosas excesivamente trabajosas de llevar a la práctica. Además, ¿quién decía que eso era esencial? Tuve que admitir que no existe nada perfecto y que lo que tenía armado ya era más que suficiente para ofrecer cursos de excelente calidad.

Entonces, pasé a analizar y planificar más antes de hacer nada. Ponerme metas realizables, menos ambiciosas. Con esto comencé a ser más productiva.

Al poder cumplir las metas, me motivo más. Me siento una persona más relajada, más alegre, que tiene tiempo para los demás, que está disponible para ayudar.

3- Me gusta hacerlo yo

Los emprendedores comenzamos haciendo todo solos, aprendemos de todo, y eso hace que nos apeguemos demasiado a los resultados de nuestro trabajo. Eso puede hacernos reacios a los cambios.

Nos hacemos adictos al DIY (Do it yourself o hágalo usted mismo). Después de todo, ¿no es una satisfacción poder construir algo con tus propias manos y ver realizada tu creación?

Por ejemplo, esta actividad me encantó hacerla, me gustó como quedó la presentación en Flash con el audio, los ejercicios… Pero como lo mío es dar clases, no puedo hacer yo sola todos los ejercicios, es mejor trabajar en equipo y compartir trabajos entre los profesores.

Ya sea el diseño web de tu sitio, las fotos o la diagramación de los folletos, siempre vas a encontrar alguna cosa que puedes hacer tú mismo pensando en abaratar costos y de paso, divertirte un poco con eso. Pero, ¡cuidado! Esta actitud tiene sus riesgos, lo que nos lleva al punto siguiente.

4- Ahorrar ahora para gastar más después

Lo barato sale caro, y lo gratis, carísimo. Yo también caí en la ilusión de abaratar costos haciendo yo misma algunas cosas, como por ejemplo, crear yo misma todos los ejercicios o hacer el diseño del sitio.

¿Por qué termina siendo más caro? Porque tendrás que aprender a usar esos servicios o programas que vas a utilizar. Hay una curva de aprendizaje. Aunque no inviertas dinero, inviertes tiempo, que es lo mismo.

En el proceso vas a meter la pata, aprenderás por el método de ensayo y error, y en definitiva, vas a terminar pagando lo que quisiste evitar al principio para arreglar la embarrada y darle un aspecto profesional a ese “adorable mamarracho” que has creado por el camino. O sea, carísimo.

Sin mencionar que, antes de dar el brazo a torcer y hacer las cosas bien contratando un servicio profesional, te va a llevar un tiempo admitir que has metido la pata. Te va a dar vergüenza, culpa, y otra serie de emociones con las que vas a tener que lidiar.

Los mamarrachos déjalos para las aficiones y pasatiempos. A mí, por ejemplo, me gusta pintar muebles como hobby, me desestresa. Mi esposo tolera mis obras de amateur en algún rincón de la casa. Pero mis alumnos – clientes – se merecen un servicio profesional. Ahora trato de tomar las decisiones en forma racional, ya no me dejo llevar por el apego, por el gusto personal o por la actitud hágalo usted mismo.

5- El centro del Universo

Muchas veces la elección de diseño, colores, widgets, herramientas que utilizamos en el blog o sitio web, se basa en el gusto personal, sin tener en cuenta el público objetivo. Varias veces me he negado a admitir prudentes recomendaciones de cambiar algo, respondiendo con un “A mí me gusta así.”

Además, como todos somos usuarios de Internet tenemos preferencias personales y pensamos que todas las personas son como nosotros.

Por ejemplo,  a mí no me gusta acceder a internet en el celular, pero hoy en día cada vez más personas lo usan. No puedo ignorar este hecho solo porque mi preferencia sea diferente.

Existen algunas tendencias que sirven para adecuarnos a un número mayor de usuarios, cuyas preferencias pueden no ser las nuestras. Hay que estar abierto a implementar mejoras, porque puede que sea tu caso que tengas un servicio o producto excelente para ofrecer y no estés siendo capaz de llegarle a tu público porque no le hablas en su lenguaje.

6- Yo sé que funciona

A veces insistimos con algo a pesar de que no está dando los resultados esperados. Contra toda evidencia fatuística, seguimos dándole a la misma tecla. A mí me pasaba que como no aumentaban las ventas de los cursos, igual seguía modificando el contenido, la duración, la estructura de los mismos, pensando que con eso se vendería mejor.

Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo mal, me sentí como  Homer Simpson apretando varias veces el botón rojo, que le daba una descarga eléctrica pelo igual lo seguía apretando a ver si, en una de esas, funcionaba.

Mi problema no eran los cursos, no era en el producto que tenía que hacer modificaciones; la dificultad estaba en que el sitio recibía pocas visitas. La gente no se enteraba de los cursos. Tenía que actuar en la divulgación, en generar más tráfico, pero como esto no era de mi especialidad, trabajaba en la parte que a mí me gustaba.

7- No tener una rutina

Una cosa que los emprendedores tenemos que hacer bien es organizar una rutina de trabajo que permita cumplir las tareas más importantes en la menor cantidad de tiempo posible. Con esto en mente, aprendí a desarrollar una serie de actitudes que me permiten ser más eficiente:

a.   Ponerme un horario de trabajo para cada día o una meta a cumplir. Y cuando termina, termina. A otra cosa.

b.   Responder los emails en el momento. Antes tenía la costumbre de dejarlos para después, eso reduce muchísimo la productividad porque es un doble trabajo.

c.   Hacer primero las tareas que no me gustan mucho (administrativas o financieras) para sacármelas de arriba. Mientras las postergo me ocupan espacio mental y me hacen perder energía.

d.   No perder tiempo en las redes sociales. Tengo una tendencia a dispersarme, a entrar para “ver lo que hay”. Por eso procuro entrar con un objetivo claro, ir a hacer lo que fui a hacer y punto.

Con estos pequeños cambios es increíble la diferencia que logré. Hago todo más rápido y en forma más eficiente.

A modo de conclusión y recomendaciones

Miedo a cambiar, negación, no querer admitir que hemos fallado y otras emociones negativas son grandes obstáculos al desarrollo profesional. Ser conscientes de qué nos mueve y nos motiva es el primer paso.

Te dejo con dos sugerencias que estoy llevando a la práctica y que me vienen funcionando para actuar en forma más racional, tomar mejores decisiones y obtener resultados optimizados:

a. Ser consciente de la emoción que estoy experimentando, identificarla y neutralizarla con alguna frase que remita a la razón. Por ejemplo, “es perfectamente normal que a algunas personas no les guste mi producto, no se puede agradar a todo el mundo”.

b. Al tomar una decisión o estudiar la viabilidad de un curso de acción, utilizar papel y lápiz, planillas de Excell, o alguna otra herramienta que facilite el análisis de datos concretos. Números, tablas. De esta forma, me pongo en un plano mental donde el pensamiento lógico me ordena las emociones, que se controlan desde la racionalidad.

Me encantaría que reflexiones y me cuentes en los comentarios qué otras actitudes irracionales has identificado en tu camino de emprendedor. ¡Aguardo tu contribución!

bea-okBeatriz Cea.
Mi objetivo es ayudar a mejorar tu dominio del español con eficacia para que puedas lograr tus objetivos, desarrollo de la fluidez y corrección en las cuatro habilidades comunicativas: hablar, escuchar, leer y escribir. www.espanholnarede.com

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20 comentarios en “7 actitudes irracionales que juegan en contra en un emprendimiento digital”

  1. Excelente Post Beatriz! Y Excelente invitada Omar!

    Me encantó la frase “No trates de hacer más. Simplemente haz más de lo que funciona.”

    Justo lo que necesitaba leer antes de dispersarme en otras cosas!

    Saludosss!

  2. Hola. Uff!, que alivio saber que no soy el único que ha pasado o incluso está pasando por situaciones como las que mencionas en tu artículo. Y digo que alivio porque hasta me he atrevido a pensar que soy el único emprendedor (en el mundo) que ha asumido estas “actitudes irracionales”. (creo que podría ser la número 8, jejeje).
    En mi caso, si bien he pasado (y aún estoy pasando por algunas) me identifico mucho con la actitud número 3; siempre quiero hacerlo todo yo, y si no lo sé hacer, pues lo aprendo; pero como bien mencionas, en ocasiones, vale mucho más el tiempo invertido.
    Debo decir finalmente que todas las actitudes mencionadas, la primera fue la que más me impactó, pues la verdad, no lo había observado así, y claro, ahora me doy cuenta que de todos los jefes que he tenido, yo llegué a ser el más malo (actualmente he mejorado un poco)…

    Mil gracias

    Un saludo desde Colombia

    1. Hola Luis, gracias! Esto del jefe se me ocurrió uno de esos días en que tenía una larga lista de cosas para hacer, entonces comencé el día pensando “tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro…” y me observé a mí misma y me dije: “pará un poco, ¿por qué tengo que? ¿quién dice que tengo que?”… y la respuesta es que todas esas obligaciones me las había autoimpuesto sin piedad…

      Y lo más gracioso es que los demás ni se van a dar cuenta si no hacemos todo lo que estaba en la lista. Ahora me acordé de un profesor de música que tuve en la secundaria, que nos dió este consejo: si te equivocas, no hagas cara de que te equivocaste, simplemente seguí tocando normalmente, porque a veces el público ni se da cuenta…

  3. ¡Muy buenas Beatriz y Omar! He leido tu artículo Beatriz y me ha encantado por que en algún momento creo que casi todos hemos pasado por alguno de estas fases irracionales. Yo por ejemplo soy mucho de hacerlo yo todo y además soy muy perfeccionista así que le dedico más horas de las que debería a tareas que podría estar delegando. Es una lucha interna constante hay que poner límites, espero que sea algo que se cure con el tiempo 😉

    ¡un abrazo y gracias por compartir estas palabras con nosotros!

    1. Gracias, Esti. Una cosa que me ha motivado a escribirlo es constatar que a pesar de que me creía muy racional, cerebral, lógica y todo eso, en realidad muchas de mis decisiones las tomaba en base a las emociones, a motivaciones que no eran obvias para mí, y eso como que me generó una incomodidad jaajajajaja. No digo que ahora ya lo tengo superado, pero trato de ir tomando conciencia.

      Por ejemplo, haciendo compras, elegís una marca de crema para la cara y te das cuenta de que en realidad te gustó el estilo de vida de la modelo que mostraba el comercial del anuncio y en eso se basa tu decisión, aunque racionalmente sabés que no te va a sacar las arrugas, no te va a dejar con la piel de un bebé ni nada de eso…no sé tú, pero yo me siento como una idiota, eso me motiva a cambiar 🙂

  4. Beatriz, felicidades por el post. Cuanta razón. Coincido en muchos de los puntos que mencionas, sobre todo en ese deseo de perfección que paraliza y en ese esfuerzo que empleo para que esté todo perfecto (atendiendo más a mis gustos que a la productividad del objetivo).
    Siempre estoy dándole vueltas al diseño de la web, cuando yo misma se que tengo mejores cosas en las que concentrarme. En fin, a hacerte razón y enfocarse más en lo esencial.
    Gracias Beatriz y gracias Omar por traernos a Beatriz aquí.
    Un abrazo para ambos!
    Andrea

    1. Gracias, Andrea. La verdad es que cuando lo escribí no pensé que tanta gente se iba a identificar, me ha sorprendido gratamente, porque estas cosas cuando se hablan y se comparten dejan de ser un bicho de siete cabezas, así nos enfocamos en las posibles soluciones, ¿verdad? Y si le podemos acortar el camino a otros, para que cometan menos errores, ¡buenísimo! 🙂

  5. Es verdad, lo gratis sale carisimo…pero lo aprendes al final, hay cosas en las que sales ganando si inviertes, aunque sea poco, pero te ahorra mucho tiempo… Me ha gustado el articulo, muchas gracias.
    Un saludo.

    1. Muy cierto Olga, ahorras tiempo. Para esto hay que recorrer un camino de aprendizaje, saber valorar el trabajo de otros y el propio son dos caras de la misma moneda, ¿no crees?

  6. Rodrigo Scheuer

    Excelente texto con sugerencias prácticas. Muy recomendable a todos aquellos que desean emprender, especialmente a través de los medio digitales.

  7. Hola Beatriz!

    Me siento muy identificado con lo de ser tu peor jefe.

    Estoy seguro de que a todos nos ha pasado alguna vez que estamos en el cine con la pareja, o en una bar tomando algo con los amigos, y de repente surge una idea nueva. Y claro, tienes que mirarla o apuntar por algún sitio.

    Total, que estás trabajando en el lugar menos pensado aunque no te des cuenta. Y si eres capaz de apuntar la idea y volver a lo que estabas haciendo, pues genial. pero si ya no puedes desconectar de la idea y tienes que ponerte a hacer cosas eso es lo peor. Al final quedas fatal con la persona con la que estás y tú, además, no dejas de trabajar ni un segundo.

    Otra cosa que también nos afecta bastante es lo de los teléfonos móviles. Con eso de poder ver ahora el correo desde cualquier sitio, parece que estamos conectados a todas horas y que además tenemos la obligación de contestar, ¡aunque sea domingo por la noche!

    En fin, que al final es importante marcar unos límites muy claramente si no queremos que ésto se nos vaya de las manos.

    Muchas gracias por le post 🙂 Un saludo para ti y otro para Omar

    1. Es cierto, Borja, uno no se desenchufa nunca. Salís a la calle y te empiezan a llamar la atención los carteles en los negocios, ves diseño por todos lados, el logo que usaron, las combinaciones de colores jajajajaja Y cuando uno se relaja es cuando surgen las ideas, pero eso es lo bueno de trabajar por tu cuenta, poder emplear la creatividad.
      Lo de los teléfonos es complicado también, hay gente que espera que le respondan inmediatamente y a cualquier hora, pero con una postura firme uno los va “domesticando” jajajaja Enseguida comprenden tu forma de trabajar y te respetan. Un abrazo!

  8. Gran post Beatriz

    me he sentido identificado en varios puntos

    el ser el peor jefe de uno mismo eso creo que nos ha pasado a la mayoría que hemos emprendido

    Yo en mi caso particular desde empecé a trabajar por cuenta ajena hasta que me metí en el mundo freelance, me dí cuenta que por un lado trabajar para otras personas era una putada, muchas presiones, mandos jerarquicos no siempre muy formados y que hacen pagar sus frustraciones o incompetencias con otros de menor cargo en la empresa…pero cuando te pones de autónomo y por cuenta propia tampoco es todo de color de rosa 🙂

    Te das cuenta que esos jefes que tu tuviste que tan alegremente criticabas (mola criticar a los jefes no nos engañemos) ahora en algunas cosas tu no eres mejor que ellos, como tu bien dices trabajar un montón de horas (joder si yo criticaba que mi jefe me metiera horas extras a machete),no desconectar (no habrá emprendedores ni nada que hayan descuidado su vida social, de pareja…)

    En este sentido esta claro que hay buscar un equilibrio como lo hacemos en un trabajo por cuenta ajena, curras tus 8-9 horas y a que te apetece estar con tu familia o con tus amigos?

    Que diferencia hay si trabajas desde casa o cuenta propia no hay tiempo para los tuyos? para tus amigos? Claro que lo hay solo es administrar bien tu tiempo y saber decir basta por hoy.

    Muchos blogs que veo hablan de ser libres haciendo lo que tu quieres, crear un blog etc..pero si en ese blog trabajas el doble de horas que antes y para ti sacrificar tus amistades, pareja y familia son muy secundarios adelante pero en mi caso mi cria, mi familia son lo principal, no hay dinero ni status que pueda sustituirlos.

    Otro punto interesante que comentas es lo de ” voy a hacerlo yo todo” es un gran error si, delegar cosas es importante, por ejemplo lo primero que hice al ponerme de autónomo fue delegar todos los papeleos en una gestoría, eso si que es libertad:)

    Y lo mismo pasa con tu blog, si no sabes hacer una cosa, no pasa nada por delegar en otros, por ejemplo en nuestra casa delegamos trabajos en fontaneros, electricistas, antenistas…y en tu blog vas a crear todo tu, aunque eso te suponga dejar muchas cosas importantes de lado? no tiene sentido 🙂

    Un abrazo

    1. Hola Josu, que bueno que el post sirva para reflexionar e intercambiar experiencias! Me gustó tu idea de delegar la papelada en una gestoría. Como vos decís, la familia y los afectos es lo más importante, no hay dinero que pague el tiempo compartido con las personas. La libertad también es un valor irrenunciable para mí.

      Creo que depende mucho de la personalidad de cada uno; algunos se sentirán más cómodos con el empleo y otros con el autoempleo, porque ventajas y desventajas tienen los dos. Pero, aquí entre nosotros, yo me quedo con el emprendimiento, no lo cambio por nada, no sólo por las condiciones de trabajo sino por todo el aprendizaje 🙂

  9. Hola, Beatriz.

    El otro día eras tú la que comentaba en el post que publiqué en el blog de Agustín Grau y hoy soy yo el que comenta en tu post escrito en el blog de Omar. Qué buen invento este de los blogs y de los comentarios. Todos somos aprendices y maestros.

    La verdad es que me identifico con todas y cada una de estas ideas erróneas. Especialmente con las tres primeras. Es muy complicado ser tu propio jefe, ya que hay que aprender a proponerse objetivos alcanzables y también a desconectar. Un horario de trabajo es fundamental para ser productivo. Aunque podemos ser más flexibles, no es bueno que trabajar más de la cuenta se convierta en un hábito.

    Yo también soy muy perfeccionista y pierdo mucho tiempo en los detalles. Está bien ser ambicioso y querer hacerlo todo perfecto, pero llega un punto en el que no compensa. Una tarea siempre está inacabada, siempre se puede mejorar. La cuestión es que esté lo suficientemente acabada como para poder darla por terminada y que aporte el valor suficiente.

    La escasez de dinero inicial nos lleva a querer hacerlo todo nosotros mismos. Está muy de moda y mola mucho: “Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como”. Al final te das cuenta de que si hubieras subcontratado cierto asunto, habrías ahorrado mucho tiempo y te habrías centrado en lo esencial. El tiempo es más importante que el dinero: el dinero se puede recuperar, el tiempo no.

    Gracias Omar por traernos a Beatriz.

    Un abrazo a ambos.

    1. Hola Pablo, es cierto, muy bueno esto de la interacción en los blogs, y ¡qué buena idea esto de los guest posts! Uno va aprendiendo sobre la marcha, pero si conversamos y compartimos experiencias nos vamos evitando varios errores.

      Estoy de acuerdo que una tarea siempre está inacabada, hay que aceptarlo y convivir con eso, de lo contrario no haremos nunca nada. Pero qué bueno cuando uno entiende esto y se lanza a la piscina, es una satisfacción producir. Y me encanta que vos siendo joven ya estés en ese camino, con las ideas bien claras.

      Me dió gracia eso de Juan Palomo juajuajua… no lo conocía. En Uruguay tenemos un dicho que se relaciona un poco a esto: “lo atamos con alambre”; significa que algo que no funciona lo remendamos más o menos y así la vamos llevando. Tenemos como una cultura de lo artesanal, del “masomenismo”. A estar atento con esas cosas de la cultura que nos pueden influenciar mal.

      Un abrazo y gracias por comentar!

      1. Hola de nuevo.

        La verdad es que los guest posts son geniales. Gana el dueño del blog, el autor invitado y la audiencia. Es un triple ‘win’. Una auténtica maravilla.

        Es un dicho muy típico en España. Cada cultura tiene sus grandes refranes y otros que no lo son tanto y pueden llegar a perjudicarnos. Por ejemplo, aquí se dice mucho eso de “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Es precisamente ese conformismo y esa cobardía la que lleva a muchos a trabajar toda su vida en algo que no les gusta.

        Un abrazo.

        1. Omar De La Fuente

          Totalmente de acuerdo con eso Pablo.

          El refranero español guarda cada joyita de ese estilo… que no ayuda mucho, vaya 😉

          Un abrazo.

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